Ir al contenido
Pedir a domicilio
Nosotros

Casi nos rendimos

qué bueno que no

Dos manos comparten una dona partida por la mitad, rellena de crema pastelera y con merengue

Esta idea viajó con nosotros y tuvo que empezar de nuevo más de una vez. La probamos y no resultó. La llevamos a minimarkets y tampoco. Estuvimos a punto de dejarla.

En agosto de 2020, en plena pandemia y con todo cerrado, la intentamos una última vez: directo a la gente, con donas pensadas como postres, sobre una masa brioche que fermenta 36 horas en frío.

Los primeros años fueron de puro sacrificio. Había días de 20 horas: a las 3 de la mañana ya estábamos en pie y pasadas las 11 de la noche recién terminábamos, porque el negocio recién empezaba y no daba para delegar nada. Hubo cansancio, llanto y noches en que no sabíamos si iba a resultar, pero cada mañana volvíamos a empezar.

Funcionó. El boca a boca hizo el resto: el primer local, el segundo, el tercero. Después llegó MUT, y con MUT los centros comerciales empezaron a buscarnos. Hoy son 10 tiendas, una más por abrir en el Metro, y somos más de 50 personas en el equipo.

Si alguna vez pensaste en rendirte, esta caja es nuestra forma de decirte que vale la pena insistir.

El nombre

Del plano a la vitrina

Somos arquitectos. Nuestra oficina se llamaría Entorno, pero en la casa, cuando todavía pololeábamos, la curiosidad nos llevó a la cocina. Empezamos a experimentar y así salió el nombre: Dulcentorno. Pasamos por tortas, muffins y hasta cosas saladas, hasta que llegamos a las donas. Y ahí nos quedamos.

La oficina no se descartó. Se postergó, y hoy vuelve a tomar forma. Mientras tanto, cada tienda Dulcentorno la diseñamos nosotros, del primer plano a la obra, pensando en tres momentos.

  1. 01 · De lejos Un módulo que se reconoce Madera, luz cálida y el logo en alto: la tienda se ve desde el otro extremo del pasillo.
  2. 02 · De cerca Una vitrina que da hambre Colores cálidos y cada dona a la vista. Se elige primero con los ojos.
  3. 03 · En casa Una caja que sorprende Se abre y pasa algo. Por eso una caja de donas de autor también es un regalo.

un entorno se diseña para vivirlo, este lo hicimos dulce

En el taller

Una a una, a mano

  1. Persona del equipo trabajando a mano la masa brioche sobre el mesón enharinado 01

    Amasar

    La masa brioche, con mantequilla y yemas, se prepara cada día.

  2. Manos con guantes dando forma a la masa 02

    Formar

    Cada dona toma su forma y fermenta 36 horas en frío.

  3. Manga pastelera rellenando con crema una dona sobre la rejilla 03

    Rellenar

    Cremas y rellenos hechos en casa, con manga.

  4. Dona sumergida en cobertura de chocolate, chorreando sobre el recipiente 04

    Bañar

    La cobertura se baña dona por dona.

  5. Soplete dorando el merengue de una dona 05

    Flamear

    El merengue se dora con soplete.

  6. Mano con guante espolvoreando galleta triturada sobre una dona bañada en chocolate 06

    Terminar

    La última mano antes de salir a la vitrina.

Andreina y José María, fundadores de Dulcentorno, con poleras de la marca, una dona y una caja de donas artesanales
Las personas

Más de 50 personas detrás de cada caja

y clientes que se volvieron fieles

Somos Andreina y José María, pero Dulcentorno es su equipo: quienes amasan, rellenan, decoran, despachan y atienden. Y quienes nos dicen que nunca les habían gustado las donas, hasta que probaron las nuestras.